Descripción
¿Qué es el SIBO?
El SIBO (por sus siglas en inglés, Small Intestinal Bacterial Overgrowth) es un cuadro caracterizado por un sobrecrecimiento anómalo de bacterias en el intestino delgado. El sobrecrecimiento bacteriano suele asociarse a alteraciones de la motilidad gastrointestinal, cambios anatómicos, deficiencia de ácido clorhídrico estomacal, o determinadas enfermedades digestivas y metabólicas.
En condiciones normales, el intestino delgado contiene una población bacteriana muy baja; el problema surge cuando bacterias del colon o de la cavidad oral migran y colonizan esta zona. Esta condición se define por la presencia de un número excesivo de bacterias en el intestino delgado (superando las 105 unidades formadoras de colonias por ml). La prevalencia del SIBO es muy elevada, y se estima que puede llegar a alcanzar hasta el 20% de la población, siendo especialmente común en pacientes con diagnóstico previo de Síndrome de Intestino Irritable (SII), donde puede llegar a alcanzar un 80%. Esta disbiosis puede interferir en la digestión, provocando que las bacterias fermenten los carbohidratos antes de que el cuerpo pueda absorberlos, liberando gases que contribuyen a síntomas como hinchazón, dolor abdominal o alteraciones del tránsito intestinal. También se pueden llegar a producir déficits importantes en la absorción de nutrientes.
Es importante diferenciar el SIBO del IMO (Intestinal Methanogen Overgrowth). Mientras el SIBO, se relaciona principalmente con bacterias productoras de hidrógeno, el IMO es causado por arqueas, microorganismos que producen metano (CH4). El metano se ha asociado a una disminución de la motilidad intestinal, por lo que el estreñimiento es frecuente en estos pacientes.
La interpretación de estas pruebas debe realizarse siempre junto con la valoración clínica de un profesional sanitario. Si quieres que te ayudemos a entender los resultados, así como a tomar las mejores decisiones te ofrecemos una consulta nutricional con el Test SIBO Avanzado o un diagnóstico avanzado con el Test SIBO Plus que incluye el análisis de microbiota en heces.
¿Cuáles son los principales síntomas y causas del SIBO?
El SIBO se manifiesta principalmente a través de distensión abdominal persistente, gases frecuentes tras las comidas y alteraciones en el ritmo intestinal como diarrea o estreñimiento —este último especialmente vinculado al IMO o sobrecrecimiento de arqueas productoras de metano—. A nivel sistémico, algunos pacientes pueden experimentar fatiga crónica, niebla mental y deficiencias nutricionales (como falta de Vitamina B12 o hierro) debido a la interferencia bacteriana en la absorción de nutrientes.
Estas alteraciones pueden asociarse a factores como fallos en el Complejo Motor Migratorio (CMM), una baja acidez gástrica (hipoclorhidria) a menudo asociada al uso crónico de protectores de estómago, o patologías subyacentes como la diabetes y el hipotiroidismo, que ralentizan la motilidad natural y permiten la colonización bacteriana indebida del intestino delgado.
¿Cómo tratar el SIBO?
El abordaje terapéutico del SIBO requiere una estrategia combinada e individualizada. Habitualmente incluye un diagnóstico clínico adecuado mediante pruebas de aliento, tratamiento dirigido por un profesional sanitario y un abordaje nutricional personalizado. En algunos casos puede ser necesario tratamiento antibiótico bajo prescripción y supervisión médica, mientras que el abordaje dietético conjuntamente es fundamental para lograr reducir los síntomas y la erradicación del sobrecrecimiento. Habitualmente se recomienda de manera temporal una dieta FODMAP guiada por un nutricionista que calme el sistema digestivo mientras se restaura la motilidad intestinal. Sin este equilibrio, el riesgo de que el SIBO reaparezca en pocos meses es muy elevado.
Si deseas un acompañamiento nutricional, te recomendamos el Test SIBO Avanzado o el Test SIBO Completo.
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